Hace algún tiempo publicamos una serie de tutoriales para realizar algunos efectos de diseño con programas libres como GIMP o Inkscape. Sin embargo, el diseño no se encuentra principalmente en el programa que se utiliza, sino en la mente de quien lo realiza. Los conceptos generados en la mente tienen un proceso hasta llegar a ser un diseño finalizado y las primeras herramientas a utilizar son el lápiz y el papel. Por esta razón es que ahora nos abocaremos a repasar las bases de las técnicas tradicionales de dibujo.

El objeto que más habremos de utilizar en el dibujo (a parte del papel) es el lápiz de grafito, como ya lo mencionamos. Es importante conocer la variedad de lápices que existen y para qué sirven en general. Estos se clasifican de acuerdo a la dureza y grosor de la mina de grafito que contienen, la escala es 9B, 8B, 7B, 6B, 5B, 4B, 3B, 2B, B, HB, F, H, 2H, 3H, 4H, 5H, 6H, 7H, 8H, 9H. Todos los B poseen una mina de grafito suave, lo que permite que la intensidad del pigmento sea más grande, por lo que estos lápices son conocidos como “blandos”, aunque su suavidad va en aumento de acuerdo al número, donde 9B es el más blando de todos y B es el menos blando de este segmento; el HB tiene una dureza media tirando a blando, mientras que el F también es medio pero tirando a duro. Los lápices duros no tienen un pigmento tan intenso y su mina es más delgada y quebradiza. Igual que los B, los el 9H es el más duro de los lápices y el H es el más suave.

 

Los lápices H se utilizan normalmente para realizar los trazos y para marcar sombras muy tenues. Los B se emplean para generar volumen en las formas mediante sombras.

 

Ahora que hablamos de sombras, en el dibujo es un tema bastante importante pues nos permiten crear volumen y dar realismo a la obra, si se aplican correctamente. Los errores comunes que se comente cuando se esta aprendiendo a aplicar claroscuros o sombras son delinear los bordes de la sombra, rellenar la sombra marcando una visible diferencia entre una escala y otra, a tal grado que se puede marcar una línea, excesiva oscuridad, o falta de oscuridad.

A la hora de hacer nuestra gradación de grises debemos buscar y de la oscuridad a la luz sin que se vea el paso de un gris a otro, para ello hay que practicar con la presión que ejercemos sobre el lápiz a la hora de rellenar. Entre más presión pongamos sobre el lápiz, más pigmento obtendremos; obviamente un lápiz 9H no pigmentará mucho, aunque exista presión, lo único que se logrará es lastimar el papel o soporte en el que estemos dibujando. Aquí te presentamos algunos ejemplos:

Aunque la escala es de 20, en los hecho prácticamente nunca utilizarás los 20 lápices. Si estas aprendiendo, los lápices que debes tener son 4H, 2H, HB, 2B, 4B y 6B, con ellos podrás abarcar gran parte de los efectos que necesitas. Algo ideal que debes practicar son las degradaciones con cada lápiz.

Para evitar los problemas de oscurecimiento excesivo, aplica el pigmento desde el lápiz más duro que tengas, en este caso 4H. Marca las sombras y luces que habrá en tu dibujo.

A partir de ahí debes de oscurecer las zonas que en el dibujo reciben menos luz, para ello imagina de donde proviene la iluminación. Con cada lápiz suave que aplicas se generan más sombras.

Recuerda que el segmento más oscuro debe de ser contrario al segmento más claro, pues es del lugar donde penetra menos la luz.

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